Café con Cristo

En el mundo hay muchos cafés, algunos ganan premios, otros tienen fama, y sí muchos son deliciosos. Pero sólo hay uno que baja del cielo directo a tu alma, que no sólo despierta tus sentidos, despierta tu propósito. El único café con poder y propósito será servido diariamente y te lo queremos regalar. Porque esto no es sólo una bebida, es una bendición. No es sólo una taza, es una experiencia. El mundo sirve café--nosotros servimos Cielo. Créelo.
2026-09-23
Dos cosas te pido Señor antes de morir
¿Qué le pedirías a Dios si solo pudieras pedirle dos cosas antes de morir? Proverbios nos deja una oración inesperada, “No me des pobreza ni riqueza dame tan sólo lo necesario.” Quizás hoy no necesitas tener más, sino descubrir que Dios ya te ha dado lo necesario para dar el próximo paso.
2026-09-22
Tu amén no es suficiente
Hay palabras de Dios que nos emocionan, nos hacen llorar y nos llevan a decir “Amén”. Pero hoy Jesús nos recuerda algo profundamente sencillo, “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 8,21). Porque la vida profética no termina cuando escuchas a Dios; comienza cuando lo que escuchaste empieza a tocar tus decisiones, tus relaciones, tus hábitos y tu manera de vivir. Y quizás nadie nos enseña esto mejor que María. Ella no solamente escuchó la Palabra; respondió, “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38). Hay una diferencia entre decir “Amén” y vivir “Hágase”. Hoy vamos a hablar de ese paso: cuando dejamos de pedir solamente que Dios nos hable y comenzamos a preguntarle: ¿qué necesita cambiar en mí porque Tú hablaste?
2026-09-16
¿Y si Dios ya está hablando pero no lo estoy reconociendo?
Pedimos señales. Pedimos respuestas. Le decimos a Dios: “Háblame, muéstrame qué hacer”. Pero ¿qué pasa cuando Dios responde de una manera que no esperábamos? En el Evangelio de hoy, Juan llegó de una manera y Jesús llegó de otra, y a ninguno reconocieron. Quizá el problema no siempre es que Dios guarda silencio. Quizá necesitamos sabiduría para reconocerlo cuando habla. Hoy en Café con Cristo tendremos una conversación sobre aquello que puede estar dentro de nosotros impidiéndonos reconocer lo que Dios ya está haciendo delante de nuestros ojos.
2026-09-15
Vivir proféticamente es aprender a permanecer
Hay momentos en los que vivir proféticamente no significa saber qué viene después, sino aprender a permanecer cuando no entendemos lo que está sucediendo. María, de pie junto a la Cruz, nos enseña que la fe madura no siempre tiene respuestas, pero sabe dónde quedarse. En la memoria de Nuestra Señora de los Dolores queremos mirar con María nuestros propios “viernes”: esas partes de nuestra historia que todavía duelen, esas palabras de Dios que parecen no coincidir con lo que estamos viendo y esas memorias que necesitan ser sanadas para que el pasado no decida cómo interpretamos nuestro presente. Porque quizá vivir proféticamente no sea ver el futuro antes que los demás. Quizá sea algo mucho más profundo: permanecer con Dios en el presente, incluso cuando todavía no podemos ver el domingo.
2026-09-10
Vivir proféticamente ordena el corazón
Podemos tener un deseo verdadero de escuchar a Dios, recibir una palabra, crecer en los dones y ser usados por Él y aun así necesitar que Dios sane el lugar desde donde estamos deseando todo eso. San Pablo nos recuerda que el conocimiento puede inflarnos, pero el amor edifica. Porque no todo deseo espiritual nace necesariamente de un corazón que ya descansa. Hoy en Café con Cristo queremos volver al lugar donde comienza una vida verdaderamente profética, la filiación. Antes de la palabra, el hijo. Antes del don, saber que somos conocidos y amados. Quizá Dios no quiere quitarte el deseo, quiere ordenarlo, para que ya no necesites una palabra para sentirte cerca de Él, ni ser usado para saber que eres amado. Porque cuando el corazón descansa en el Padre, los dones dejan de servir nuestra necesidad y comienzan realmente a servir a los demás.
2026-09-04
¿Qué hace tu vida profética?
Puedes escuchar a Dios, tener dones, servir, conocer la Palabra y vivir experiencias espirituales profundas, pero ¿es eso lo que hace profética tu vida? Pablo nos entrega hoy un criterio sorprendentemente sencillo, “Lo que se busca en un administrador es que sea fiel” (1 Co 4,2). Quizá el cielo está mirando algo muy distinto de aquello que nosotros hemos aprendido a admirar. Porque Dios no solamente mira lo que haces, también conoce desde dónde lo haces. Pablo dice que el Señor “pondrá al descubierto las intenciones del corazón”. Entonces la pregunta ya no es solamente: “Dios, ¿qué quieres decirme?”, sino una mucho más profunda, “¿Puede confiar en mí con lo que ya me has dicho y con lo que ya pusiste en mis manos?” Hoy seguimos aprendiendo qué significa realmente vivir proféticamente.
2026-09-01
Vivir proféticamente es tener la mente de Cristo
¿Y si vivir proféticamente fuera mucho más que recibir una palabra de Dios? Hoy descubrimos que el Espíritu Santo no solamente quiere hablarnos: quiere enseñarnos a pensar como Cristo. Porque podemos conocer el lenguaje espiritual y todavía reaccionar desde nuestras heridas, miedos o necesidad de control. La pregunta es más profunda: ¿estoy siendo transformado por Aquel a quien digo que escucho? Hoy en Café con Cristo, continuamos nuestra conversación sobre qué significa realmente vivir proféticamente.
2026-08-31
¿Qué significa vivir proféticamente?
Hablamos mucho de palabras proféticas, de escuchar la voz de Dios y de lo que Él quiere decirnos. Pero hoy quiero hacerte una pregunta diferente, ¿Y si Dios no solamente quiere darte una palabra, sino convertir tu vida en una? Porque vivir proféticamente no es hablar más fuerte, predecir lo que viene ni repetir “Dios me dijo”. Es permitir que lo que Dios habla transforme primero cómo amas, cómo decides, cómo esperas, cómo perdonas y cómo vives.
2026-08-28
Tarde te amé
Agustín pasó años buscando lo que su corazón necesitaba en todos los lugares posibles. La inteligencia. El placer. La filosofía. El éxito. Y encontraba algo en cada lugar. Pero nunca encontraba el descanso. Hasta que un día en un jardín en Milán algo se abrió. Y escribió la frase que lleva dieciséis siglos describiendo lo que todos sentimos pero pocos podemos nombrar. Tarde te amé hermosura tan antigua y tan nueva. Tarde te amé. Estabas dentro de mí y yo afuera te buscaba. En este episodio de Café con Cristo el día de San Agustín nos encuentra en Mateo 25 y en la parábola de las diez vírgenes. Todas salieron juntas. Todas tenían lámpara. Todas esperaban al mismo esposo. La diferencia no se veía desde afuera. Era lo que cada una había cultivado por dentro durante la espera. El aceite que no se puede pedir prestado en el último momento porque se forma en silencio cuando nadie está mirando. Hoy Agustín y la parábola nos hacen la misma pregunta. ¿Estás llenando tu lámpara o solo cargándola?
2026-08-25
Esperar sin ansiedad
Los tesalonicenses estaban esperando. Pero algo en esa espera se había torcido. Llegaban voces con revelaciones urgentes. Cartas que decían saber cuándo. Palabras que producían alarma en lugar de paz. Y Pablo les escribe para decirles algo que dos mil años después sigue siendo la palabra más necesaria para cualquier corazón que espera con miedo. No se dejen perturbar. Manténganse firmes. Y reciban algo que Dios les da gratuitamente. Un consuelo eterno y una feliz esperanza. En este episodio de Café con Cristo entramos en Segunda de Tesalonicenses y en la diferencia entre dos maneras de esperar. La que consume y la que sostiene. La que produce ansiedad y la que produce paz. Y la pregunta que este texto le hace a cualquiera que está esperando algo hoy. ¿Estás esperando desde la fe o desde el miedo?
2026-08-24
El milagro del cielo
Natanael llegó con escepticismo. ¿Puede salir algo bueno de Nazaret? Y sin embargo fue. Y cuando se acercó Jesús dijo algo que no debería haber podido decir. Te vi debajo de la higuera. Antes de que Felipe te llamara. Antes de que Natanael supiera que este encuentro iba a ocurrir alguien ya lo estaba mirando. Desde la mirada del cielo que no necesita que te presentes para conocerte. Que no espera que lo busques para haberte encontrado ya.
2026-08-18
Desde el jardín
Hay una tentación que la serpiente no inventó. Solo la encontró. Estaba en el corazón humano antes de que ella llegara. El deseo de ser la fuente. De no necesitar a nadie por encima. De sentarse en el trono que nunca fue nuestro y decir desde ahí: soy suficiente. Soy la razón de todo esto. Soy mi propio dios. En este episodio de Café con Cristo entramos en Ezequiel 28 y en el orgullo del príncipe de Tiro. Un hombre que construyó con inteligencia genuina. Que acumuló con habilidad real. Y que en algún momento cruzó una línea que nadie cruza impunemente. Confundió el don con el dador. El instrumento con la fuente. Y dijo lo que el corazón humano lleva queriendo decir desde el jardín. Soy Dios. Lo mismo que comenzó en el Edén. Con otro nombre. En otro siglo. Pero exactamente la misma grieta.
2026-08-13
Ya nadie ve
Hay cosas que Dios no ha dejado de mostrarnos. Somos nosotros los que, poco a poco, hemos dejado de ver. En Ezequiel 12, Dios pone una señal delante de un pueblo que tenía ojos, pero ya no veía. No para condenarlo, sino porque todavía quería alcanzarlo antes de que fuera demasiado tarde. Ayer pedimos un corazón que volviera a sentir. Hoy pedimos algo más: Señor, abre mis ojos. Dame valor para ver lo que ya me estás mostrando. Una palabra sobre Ezequiel 12, 1-12 para quienes sienten que quizá Dios lleva tiempo hablando y hoy están listos para mirar.
2026-08-12
Ya nadie llora
Ezequiel recibe una visión que durante siglos ha incomodado a sus lectores. Figuras angélicas. Un juicio que pesa. Una ciudad que va a pagar el costo de haberse alejado de Dios. Pero antes de que ocurra cualquier otra cosa Dios hace algo que lo cambia todo. Manda a alguien a recorrer la ciudad buscando a los que todavía lloran. A los que gimen porque algo no está bien. A los que no se acostumbraron. En este episodio de Café con Cristo entramos en Ezequiel 9 con todo el contexto cultural e histórico que el texto necesita para ser recibido bien. Y encontramos en uno de los libros más complejos de la Escritura una pregunta que ninguno de nosotros puede responder fácil. ¿Hay algo que antes te dolía y que ya no te duele? Porque el mayor peligro no siempre es el pecado declarado. A veces es el acostumbramiento silencioso que va corriendo el umbral de lo que todavía nos mueve.
2026-08-11
Cómete este libro
Dios le dice a Ezequiel algo que ningún maestro de retórica diría jamás. Antes de salir a hablar a los hijos de Israel necesitas hacer una sola cosa. No preparar un discurso. No estudiar la audiencia. No afinar los argumentos. Cómete este libro. Y Ezequiel lo hace. Se come un libro lleno de lamentaciones y amenazas. Y le sabe dulce como la miel. Porque la dulzura no estaba en el contenido. Estaba en el que lo daba. En este episodio de Café con Cristo entramos en Ezequiel 2 y en una de las imágenes más extrañas y más profundas de todo el Antiguo Testamento. La Palabra de Dios no se proclama antes de comerse. Y hay una diferencia enorme entre leerla y comérsela de verdad.