Misa Diaria y Lecturas

¿No puede asistir a la Santa Misa? EWTN le ofrece las lecturas del día para permitirle seguir la Misa diaria en su transmisión por televisión. Las lecturas también son ideales para hallar tiempo durante el día para la reflexión espiritual. Escuche, vea o lea desde la comodidad de su hogar. Esta página incluye las lecturas del día y videos en línea, un recurso para todo el que desee vivir la vida de fe que agrada a nuestro Señor.

Viernes 27 de noviembre de 2015

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Con textos en español y latín, la Guía para la Misa Global Televisada te guía a lo largo de la Misa diaria que ofrecemos en EWTN.

El Padre Joseph Mary Wolfe dice: «Hemos integrado este pequeño cuadernillo para ti, para ayudarte a unirte a la Iglesia Universal en todo el mundo a cantar las alabanzas del Señor mientras rezamos y cantamos juntos, unidos en el Sagrado Sacrificio de la Misa por EWTN».

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San Francisco Antonio Fasani, Presbítero (Memoria)

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Primera Lectura

Daniel 7:2-14

2Tomó Daniel la palabra y dijo:
—Estaba mirando en mi visión nocturna y he aquí que los cuatro vientos del cielo agitaban el Mar Grande.
3Cuatro bestias gigantescas salieron del mar, distintas una de otra.
4La primera era como un león y tenía alas de águila. La estaba mirando, cuando le arrancaron las alas; fue alzada del suelo y se levantó sobre sus pies como un hombre, y le dieron un corazón humano.
5Apareció otra segunda bestia semejante a un oso; estaba erguida de una parte con tres costillas en la boca, entre los dientes. Le dijeron: «Levántate, come carne en abundancia».
6Después de esto yo seguía mirando y apareció otra como un leopardo. Tenía cuatro alas de ave sobre el lomo y la bestia tenía cuatro cabezas. Y le dieron el dominio.
7Después de esto seguí mirando en mi visión nocturna y apareció una cuarta bestia, terrible, espantosa, y extraordinariamente fuerte. Tenía grandes dientes de hierro, comía y descuartizaba, y las sobras las pisoteaba con sus pies. Era distinta de todas las bestias anteriores y tenía diez cuernos.
8Yo miraba atentamente los cuernos, y he aquí que otro cuerno pequeño surgió de entre ellos, y tres de los cuernos anteriores fueron arrancados delante de él. Aparecieron ojos, como ojos humanos, en aquel cuerno, y una boca que profería insolencias.
9»Seguí mirando hasta que se levantaron unos tronos y un anciano en días se sentó.
Su vestido era blanco como nieve, el cabello de su cabeza como lana pura; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, fuego llameante.
10Corría un río de fuego que surgía delante de él.
Miles de millares le servían, miríadas y miríadas permanecían ante él. El tribunal se sentó y se abrieron los libros.
11»Yo seguía mirando, a la voz de las insolencias que profería el cuerno. Seguía mirando hasta que se le dio muerte a la bestia; su cuerpo fue descuartizado y arrojado a las llamas del fuego.
12Al resto de las bestias les quitaron su dominio, pero se les concedió cierto espacio de vida, hasta un tiempo y una hora.
13Seguí mirando en mi visión nocturna
y he aquí que con las nubes del cielo venía como un hijo de hombre. Avanzó hasta el anciano venerable y fue llevado ante él.
14A él se le dio dominio, honor y reino.
Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es un dominio eterno que no pasará; y su reino no será destruido.

Salmo Responsorial

Daniel 3:75-81

75Bendecid, montes y cumbres, al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
76Bendiga cuanto germina en la tierra al Señor,
que lo alabe y ensalce por los siglos.
77Bendecid, manantiales, al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
78Bendecid, mares y ríos, al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
79Bendecid, cetáceos y peces, al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
80Bendecid, aves del cielo, al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
81Bendecid, fieras y ganados, al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.

Evangelio

Lucas 21:29-33

29Y les dijo una parábola:
—Observad la higuera y todos los árboles:
30cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis por ellos que ya está cerca el verano.
31Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.
32En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo se cumpla.
33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
From the Franciscan Lectionary

Primera Lectura

Isaías 61:1-3

1El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para llevar la buena nueva a los pobres, a vendar los corazones rotos, anunciar la redención a los cautivos, y a los prisioneros la libertad;
2para anunciar el año de gracia del Señor,
el día de venganza de nuestro Dios; a consolar a los que hacen duelo,
3a restaurar a los que hacen duelo en Sión
dándoles diadema en vez de ceniza, óleo de gozo en vez de luto, manto de alabanza en vez de espíritu abatido. Y se les llamará: «Encinas de justicia», «plantación del Señor», para manifestar su gloria.

Salmo Responsorial

Salmo 40:2, 4, 7-11

2Esperaba confiadamente en el Señor;
Él se inclinó a mí y escuchó mi clamor.
4Ha puesto en mi boca un cántico nuevo,
una alabanza a nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y esperarán en el Señor.
7No quisiste sacrificio ni ofrenda,
pero me abriste el oído. No pediste holocausto ni sacrificio de expiación;
8entonces dije: «Aquí estoy
—como está escrito acerca de mí en el Libro—
9para hacer tu voluntad, Dios mío».
Ése es mi querer, pues llevo tu Ley dentro de mí.
10He anunciado la justicia en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios, Señor, Tú lo sabes bien.
11No he escondido tu justicia dentro de mi corazón;
he proclamado tu fidelidad y tu salvación, no he ocultado tu bondad y tu lealtad a la gran asamblea.

Evangelio

Mateo 5:13-16

13»Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa ¿con qué se salará? No vale más que para tirarla fuera y que la pisotee la gente.
14»Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte;
15ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.
16Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.