Misa Diaria y Lecturas

¿No puede asistir a la Santa Misa? EWTN le ofrece las lecturas del día para permitirle seguir la Misa diaria en su transmisión por televisión. Las lecturas también son ideales para hallar tiempo durante el día para la reflexión espiritual. Escuche, vea o lea desde la comodidad de su hogar. Esta página incluye las lecturas del día y videos en línea, un recurso para todo el que desee vivir la vida de fe que agrada a nuestro Señor.

Jueves 20 de agosto de 2015

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El Padre Joseph Mary Wolfe dice: «Hemos integrado este pequeño cuadernillo para ti, para ayudarte a unirte a la Iglesia Universal en todo el mundo a cantar las alabanzas del Señor mientras rezamos y cantamos juntos, unidos en el Sagrado Sacrificio de la Misa por EWTN».

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San Bernardo, Abad, Doctor de la Iglesia (Memoria)

Primera Opción
Segunda Opción

Primera Lectura

Jueces 11:29-39

29El espíritu del Señor vino sobre Jefté, que atravesó Galaad y Manasés, pasó a Mispá de Galaad y desde allí hacia los amonitas.
30Hizo Jefté un voto al Señor diciendo:
—Si pones en mis manos a los amonitas,
31quien me salga al encuentro por las puertas de mi casa cuando regrese en paz después de luchar con los amonitas será para el Señor, lo ofreceré en holocausto.
32Jefté se dirigió hacia los amonitas, luchó contra ellos, y el Señor los puso en sus manos.
33Los batió desde Aroer hasta llegar a Minit: veinte ciudades, y hasta Abel–Cramim, infligiéndoles muy grandes pérdidas; de modo que los amonitas se doblegaron ante los israelitas.
34Cuando Jefté volvía a su casa en Mispá, su hija salió a su encuentro con tamboriles y danzas. Era hija única, ya que no tenía otros hijos ni hijas.
35Al verla, rasgó sus vestiduras y dijo:
—¡Ay, hija mía! Me has dejado completamente abatido. Tú has venido a ser la causa de mi aflicción. Yo he hecho una promesa al Señor, y no puedo echarme atrás.
36Ella le contestó:
—Padre mío, ya que abriste tu boca ante el Señor, haz conmigo lo que prometiste puesto que el Señor te ha concedido desquitarte de tus enemigos, los amonitas.
37Y le dijo a su padre:
—Hazme este favor: déjame dos meses para que vaya a vagar por los montes y llore por mi virginidad junto con mis compañeras.
38Él respondió:
—Vete. Y la dejó marchar durante dos meses. Ella se fue con sus compañeras a llorar por su virginidad en los montes.
39Al cabo de dos meses volvió junto a su padre que cumplió con ella el voto que había hecho, sin que hubiera conocido a varón. Y se estableció la costumbre en Israel

Salmo Responsorial

Salmo 40:5, 7-10

5Dichoso el hombre que pone en el Señor su confianza,
y no se vuelve hacia los soberbios, ni a los proclives a la mentira.
7No quisiste sacrificio ni ofrenda,
pero me abriste el oído. No pediste holocausto ni sacrificio de expiación;
8entonces dije: «Aquí estoy
—como está escrito acerca de mí en el Libro—
9para hacer tu voluntad, Dios mío».
Ése es mi querer, pues llevo tu Ley dentro de mí.
10He anunciado la justicia en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios, Señor, Tú lo sabes bien.

Evangelio

Mateo 22:1-14

1Jesús les habló de nuevo con parábolas y dijo:
2—El Reino de los Cielos es como un rey que celebró las bodas de su hijo,
3y envió a sus siervos a llamar a los invitados a las bodas; pero éstos no querían acudir.
4Nuevamente envió a otros siervos diciéndoles: «Decid a los invitados: mirad que tengo preparado ya mi banquete, se ha hecho la matanza de mis terneros y mis reses cebadas, y todo está a punto; venid a las bodas».
5Pero ellos, sin hacer caso, se marcharon: quien a su campo, quien a su negocio.
6Los demás echaron mano a los siervos, los maltrataron y los mataron.
7El rey se encolerizó, y envió a sus tropas a acabar con aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.
8Luego les dijo a sus siervos: «Las bodas están preparadas pero los invitados no eran dignos.
9Así que marchad a los cruces de los caminos y llamad a las bodas a cuantos encontréis».
10Los siervos salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos; y se llenó de comensales la sala de bodas.
11Entró el rey para ver a los comensales, y se fijó en un hombre que no vestía traje de boda;
12y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin llevar traje de boda?» Pero él enmudeció.
13Entonces el rey les dijo a los servidores: «Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinieblas de afuera; allí habrá llanto y rechinar de dientes».
14Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.

Primera Lectura

Eclesiástico 15:1-6

1Así actuará el que teme al Señor;
y quien se aferra a la Ley alcanzará la sabiduría.
2Ella le saldrá al encuentro como una madre respetable,
le recibirá como una esposa virgen.
3Le alimentará con el pan de vida y de inteligencia,
y le dará a beber el agua de la sabiduría. Se apoyará en ella y no vacilará,
4confiará en ella y no quedará avergonzado.
Ella le encumbrará por encima de sus prójimos,
5y en medio de la asamblea le hará abrir su boca,
le llenará de espíritu de sabiduría y de inteligencia y le cubrirá de un manto de gloria.
6Le colmará de alegría y de corona de gozo,
y heredará un renombre eterno.

Salmo Responsorial

Salmo 119:9-14

9(Bet) ¿Cómo podrá un joven mantener limpio su sendero?
Guardando tus palabras.
10Con todo el corazón te busco;
no permitas que me desvíe de tus mandamientos.
11En mi corazón he guardado tus palabras
para no pecar contra ti.
12Bendito eres, Señor,
enséñame tus preceptos.
13Con mis labios proclamo
todas las normas de tu boca.
14En el camino de tus preceptos me deleito
más que en todas las riquezas.

Evangelio

Juan 17:20-26

20»No ruego sólo por éstos, sino por los que van a creer en mí por su palabra:
21que todos sean uno; como Tú, Padre, en mí y yo en Ti, que así ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado.
22Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno.
23Yo en ellos y Tú en mí, para que sean consumados en la unidad, y conozca el mundo que Tú me has enviado y los has amado como me amaste a mí.
24Padre, quiero que donde yo estoy también estén conmigo los que Tú me has confiado, para que vean mi gloria, la que me has dado porque me amaste antes de la creación del mundo.
25Padre justo, el mundo no te conoció; pero yo te conocí, y éstos han conocido que Tú me enviaste.
26Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer, para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos y yo en ellos.